Hace un par de fines de semana tuve la oportunidad de visitar la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey para realizar una sesión fotográfica con una pareja. Este lugar, lleno de historia y elegancia, es conocido por su arquitectura clásica y sus hermosos jardines, que suelen ser el escenario perfecto para capturar momentos románticos. Con mi cámara nueva lista y muchas ideas en mente, llegué emocionado, esperando aprovechar cada rincón del espacio.






Al llegar al jardín central de La Superior, descubrí que una gran estructura había sido instalada para un concierto de música clásica que sucedió una semana anterior. Aunque mi plan inicial era usar ese espacio como spot principal para la sesión save the date, me di cuenta de que esta intervención cambiaba por completo la dinámica del lugar, sobre todo por la luz del sol que ya no entraba. Lejos de desanimarme, decidí que era una oportunidad para buscar nuevos ángulos y explorar otros rincones de la Escuela Superior de Danza y Música de Monterrey que quizás no había considerado antes.






Recorrimos los pasillos y descubrimos pequeños detalles arquitectónicos que resultaron ser incluso más interesantes de lo que imaginaba. Pasillos, salones de ensayo y texturas antiguas nos ofrecieron un escenario lleno de encanto. Andra y Ezequiel (la pareja) hicieron que cada toma se sintiera suya. Fue un recordatorio de que la creatividad siempre encuentra un camino, incluso cuando las circunstancias no son las esperadas.
Como parte de esta búsqueda, terminamos en el estacionamiento destinado a los maestros. Aunque no era un lugar que tuviera en mente para la sesión, descubrimos que había rincones sorprendentes con una estética minimalista y luces suaves que contrastaban de manera hermosa con la energía de la pareja. En ese espacio, logramos capturar fotos llenas de espontaneidad y estilo, que terminaron siendo algunas de las favoritas de la sesión.







Esta experiencia me enseñó que a veces los lugares menos esperados pueden convertirse en escenarios únicos para la fotografía. Al final, la sesión fue un éxito y las imágenes reflejaron la esencia de la pareja en un entorno lleno de arte, cultura y un toque de improvisación. ¡Definitivamente volvería a la Escuela Superior de Música y Danza para futuras sesiones, con los ojos abiertos a todas las posibilidades que ofrece!


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